lunes 17 de noviembre de 2008
EL BRAVO DIEGO VELAZQUEZ
1.895. La rebelión cubana fuerza a las autoridades españolas a la adquisición de pequeños cañoneros y patrulleros para la vigilancia de las innumerables calas y cayos de la hermosa costa cubana. Los barcos con armas y material para la insurrección llegaban con abundancia amparados por los dólares americanos.
El 17 de junio de aquel año, el Ministerio de Ultramar, autoriza la compra de 7 cañoneros y 18 lanchas de vigilancia. La premura es grande y, como no, se recurre a los astilleros ingleses para solucionar rápidamente el problema. Solo media docena de lanchas son construidas en España por Noriega y Cia, en Cádiz.
Todos los cañoneros son construidos por J.G. Thomson & Co. de Glasgow, y de estos, 3 son de 300 toneladas (Hernán Cortes, Pizarro y Vasco Núñez de Balboa), 2 de 200 toneladas (Diego Velázquez y Ponce de León) y 2 de 100 toneladas (Alvarado y Sandoval)
El Diego Velázquez tuvo una destacada y gallarda actuación en la confrontación con los americanos, aunque, como ya sabemos, quedo simplemente en anécdota ya que el resultado de la guerra estaba ya escrito.
De nuestra pequeña Biblia sobre la Armada en el siglo XIX, Buques de la Armada Española a Través de la Fotografía. (1.849-1.900). escrito por Juan Luis Coello Lillo y por .Agustin R. Rodríguez González extraemos las características y vida operacional de este pequeño cañonero: El cañonero Diego Velázquez, junto con el Ponce de León, pertenecía al tipo de 200 toneladas de desplazamiento; también de casco de acero y una hélice, tenía 41,15 m de eslora, por 5,79 de manga, 3,02 de puntal y 1,55 de calado. Llevaba una máquina de triple expansión y 228 caballos indicados, con la que alcanzaba 12,5 nudos. Su armamento consistía en dos cañones de tiro rápido Nordenfeit de 57 mm y dos cañones-revólveres Maxim de 37 mm, contando con una dotación de 38 tripulantes. Su quilla se puso el 24 de julio de 1895, se botó el 7 de septiembre y se entregó a primeros de octubre, saliendo para las Antillas el día 8 de ese mismo mes.
Durante la guerra con los Estados Unidos, y al mando del teniente de navío D. Juan Carranza, el cañonero estuvo basado en Cienfuegos; desde allí escoltó varios convoyes de tropas por la costa sur cubana, burlando o ahuyentando a los bloqueadores. El 13 de junio de 1898 se le ordenó salir a reconocer a un vapor próximo al puerto, pensando que fuera un forzador del bloqueo, el Purísima Concepción. Preparado para lo peor y tras desembarcar los objetos de madera y defender a las dotaciones de las piezas con sacos de carbón, el Diego Velázquez salió de puerto, encontrándose con que el supuesto vapor español era el crucero auxiliar enemigo Yankee, armado con diez cañones de 5 pulgadas (127 mm) y seis de 57 mm. Pese a la disparidad de fuerzas, Carranza consiguió llevar a cabo un combate de evolución modélico, aprovechando el menor radio de giro de su cañonero para mostrar siempre el menor blanco posible, utilizar la mayor parte de sus cañones e impedírselo al enemigo. Tras 69 angustiosos minutos, el Diego Velázquez volvió a entrar en Cienfuegos, después de haber disparado 193 proyectiles, de los que algunos hicieron blanco visiblemente, causando un pequeño incendio a su enemigo, varias bajas y que suspendiera el fuego por algunos momentos. Por su parte el cañonero había recibido también algún impacto, causándole seis heridos. Tras desembarcarlos, Carranza volvió a salir, ahora junto a las lanchas Lince y Cometa, lo que decidió al Yankee a retirarse en espera de mejor ocasión. Tanto impresionó el pequeño cañonero a sus enemigos que, pese a que la distancia del combate no rebasó los dos mil metros, lo confundieron con el cañonero torpedero Galicia, un buque de casi el triple de desplazamiento y mucho mejor armado. Al finalizar la contienda, el Diego Velázquez marchó hasta la colonia francesa de la isla Martinica, de camino hacia la Península, pero terminó por ser vendido allí a la República de Venezuela, en cuya marina sirvió largos años con el nombre de Miranda, causando baja en la lista de buques de la Armada el 17 de julio de 1899.
En cuanto a su gemelo Ponce de León, estuvo destinado en Puerto Rico, destacando en el salvamento del vapor Antonio López, regresando a la Península y prestando servicio hasta su pérdida por abordaje con un pesquero el 15 de octubre de 1915 frente a Bonanza, en la desembocadura del Guadalquivir
.
Estupendo, como siempre, resumen de este libro que siempre debe estar presente en nuestras bibliotecas.
De su bravo comandante nos habla la revista El Mundo Naval Ilustrado, Año II, Num. 32 de 15 de agosto de 1.898, del que transcribimos: D. Juan de Carranza y Reguera. Teniente de Navío de 1ª Clase.
Mandando este intrépido marino el cañonero Diego Velázquez el 13 de junio del año corriente, cupote la gloria de ser el primero que en aguas de las Antillas se batiera con un buque yanqui en mar abierta.
Según noticias que juzgamos fidedignas, ocurrió el suceso de la siguiente manera: A la una de la tarde del citado día supo Carranza que sobre la embocadura del río San Juan (Cienfuegos) había un barco sospechoso, y salió inmediatamente á practicar un reconocimiento, ordenando al Comandante del Lince que se mantuviera entre puntas exteriores.
Poco después de levar anclas el Diego Velázquez se divisó el buque enemigo, de unas 2,500 á 3.000 toneladas, y que no llevaba bandera alguna; siguió Carranza el rumbo de aquel barco hasta ocho millas del puerto y acércasele á distancia de 1.500 metros para que resultasen eficaces los disparos del Diego Velázquez. Viendo el enemigo tan cerca al audaz torpedero, abrió las portas de sus baterías, afirmó la bandera con un cañonazo y atravesándose largó una andanada sobre los nuestros, que fue recibida por la dotación con un ¡Viva España! Sin pérdida de tiempo contestó el Diego Velazquez al fuego enemigo, viéndose de un modo preciso que los proyectiles habían dado en el blanco. Generalizado el combate, sostuvo el cañonero español su puesto y su línea (apoyado su fuego por el Lince), maniobrando para burlar al enemigo, dando vueltas y describiendo zig-zags y aumentando ó disminuyendo la velocidad, según convenía.
En lo más rudo del combate se vio que el buque yanqui estaba envuelto en densa columna de humo, impidiendo esto que nuestros marinos continuaran la certera puntería. Por espacio de cinco minutos se apagaron los fuegos del enemigo.
Dos granadas de 16 cayeron sobre el Diego Velazquez, sin que su dotación cesara un momento de batirse con gran arrojo, ni aun los heridos, entre éstos el bravo Contramaestre; ninguno quiso abandonar su puesto.
Las averías que sufrió el cañonero no fueron de gran consideración; uno de los proyectiles entró por el escobén de estribor y rompió los retenedores del reducto, aventando el parapeto de carbón, sabiamente colocado allí por el Sr. Carranza. Un casco de granada perforó el cono que sirve de base al montaje. Otro proyectil entró por la banda, llevándose seis metros de la regala-baranda; un casco destruyó el cepo del ancla y otro perforó la cubierta.
El barco enemigo debió sufrir averías de mucha importancia, pues se retiró á toda máquina con fuego á bordo, al parecer, y con rumbo distinto del que traía. Supuso Carranza que se trataba de realizar un desembarco.
Las bajas del cañonero fueron: D. José Cacho Torres, Contramaestre, herido; cabo de mar de primera Eustaquio Bilbao y marineros Antonio Ferrer y José González, heridos; artilleros Francisco González y Ángel Bermudose, contusos.
Por tan brillante jornada, que desbarató los planes del enemigo, recibió el valiente Comandante del Diego Velazquez una delirante ovación al entrar de regreso en el puerto de Cienfuegos.
Conviene recordar que el Diego Velazquez tiene un desplazamiento de 170 toneladas y que se batió con un buque de 2.500 á 3.000.
Así tienen que pelear siempre los marinos españoles. Reciba el querido compañero Sr. Carranza nuestra entusiasta y cordial felicitación
.
Una pequeña historia de valentía y pundonor. Pero, ¡ cuanto se perdió en Cuba ¡
Foto 1. El Diego Velásquez. Del libro Buques de la Armada Española a Través de la Fotografía. (1.849-1.900).
Foto 2. Su valiente Comandante. D. Juan de Carranza y Reguera. Teniente de Navío de 1ª Clase. De la revista El Mundo Naval Ilustrado. Año 1.898.

Etiquetas:

domingo 16 de noviembre de 2008
INFORMACIÓN
Corregido el articulo Muerte en el Guadalquivir. Se incluye la cita a la colaboración del Sr. Jaime Pons Pons.
EL CASO DEL CRISTINA
Escrito por el Sr. Manuel Rodríguez Aguilar.
Copyrigth del Sr. Manuel Rodriguez Aguilar.
Los nombres del vapor CRISTINA y de la Compañía Naviera Vascongada han quedado íntimamente ligados en la historia de la Marina Mercante española y mundial, no solo porque el primero fuera uno de los buques que integraran su flota, sino por la trascendencia en el Derecho Internacional que suscitó el internamiento del buque en un puerto británico durante la Guerra Civil española, así como sus repetidas y estudiadas consecuencias jurídicas.
La Compañía Naviera Vascongada se creó el 6 de febrero de 1899 en Bilbao con un capital de dos millones y medio de pesetas, y su primer buque se llamó ARRAIZ (el primero). La flota fue creciendo rápidamente y dos años más tarde ya era, con nueve vapores, la sexta naviera española por tonelaje registrado. En 1916 se fusionó por absorción con la Compañía Marítima La Actividad, también de Bilbao. Aunque los beneficios durante la Gran Guerra fueron espectaculares, en el tiempo que duró la trágica contienda la naviera perdió nada menos que cinco buques: PASAGARRI, CARASA, COBETAS, SERANTES y CRISTINA (el primero). Concretamente este último fue torpedeado por un submarino desconocido y hundido el 10 de marzo de 1918 a unas 15 millas al SW de Trevose Head, en el Canal de Bristol, cuando transportaba carbón desde Port Talbot a Bilbao. En el ataque se produjeron cuatro víctimas: los fogoneros Francisco Expósito y Raimundo Ribero, el palero Antonio Arenas y el camarero Javier Galdós. Los veintiún restantes tripulantes consiguieron llegar a salvo hasta la ciudad costera de Saint Ives.
Al poco tiempo de finalizar la Primera Guerra Mundial y con el precio de los buques a la baja, la naviera adquirió en el año 1922 dos buques: el CRISTINA (el segundo) y el SABINA, ambos por 32.500 libras esterlinas, cuando el precio fijado inicialmente con el astillero en 1919 había sido de 220.000 libras esterlinas. El primero de ellos, un carguero clásico de 4 bodegas y puente en el centro, era prácticamente nuevo ya que fue botado en 1920 en el astillero alemán Friedrich Krupp, en Kiel, con el nombre de BETZDORF (número de casco 359), y adquirido en pública subasta por Friedrich Krupp Seeschiffart. Todavía sin acabar la contienda fue requisado por The Shipping Controler, organismo especial creado por el Gobierno británico, como compensación de guerra. Se terminó de construir en abril de 1921 y fue vendido a la Zodiac Shipping Co. (Moller & Co.), de Londres, que lo rebautizó como LAND SCOUT, y así continuó navegando hasta su cambio por la bandera española. En una de sus visitas periódicas al astillero fue transformado para quemar fuel-oil en lugar del primitivo carbón. Sus características principales eran las siguientes: Puerto de Registro, Bilbao; Tonelaje de Registro Bruto, 2.421 toneladas; Tonelaje de Registro Neto, 1.297 toneladas; Peso Muerto, 3.750 toneladas; Eslora total, 88,00 metros; Manga, 13,48 metros; Puntal, 6,21 metros; Calado, 5,90 metros; Propulsión, 1 máquina alternativa de triple expansión construida por Frd. Krupp A.G. en Essen; Potencia, 245 NHP (1.150 HP); Velocidad, 10 nudos.
Al comienzo de la Guerra Civil española, el CRISTINA se encontraba en Zona Republicana y, hasta la caída del Frente Norte, mantuvo los viajes con Gran Bretaña y Holanda transportando mineral de hierro de exportación, y carbón y armamento de regreso a la Península. Estaba fletado, como muchos otros buques, por la Mid-Atlantic Shipping Company, de Londres, una delegación de CAMPSA-Gentibus. En el año 1937, después de una serie de carambolas, quedó internado en un puerto de Gran Bretaña hasta el final de la guerra. A partir de ese momento empezó otro combate, pero esta vez de naturaleza jurídica.
Por un Decreto de 28 de junio de 1937, el Gobierno republicano requisaba todos los buques mercantes registrados en Bilbao. El CRISTINA llegó a Cardiff el 8 de julio de ese año. Los agentes del Gobierno republicano, en virtud del citado Decreto, tomaron posesión del mercante. El pleito lo inició la naviera propietaria, que emitió una orden contra el barco y la tripulación, en la que solicitaba recuperar su posesión. El Gobierno republicano reclamó inmunidad en el procedimiento y cambió de postura con el objeto de anular esa orden. En su alegación recogía algunos párrafos como los siguientes: “The vessel was the property of the Government of Spain, a recognized foreign independent state, and that the said state declines to sanction the institution of these proceedings in this court”, o como este otro: “…that the actions implead a foreign sovereign-namely, the Government of Spain”. El litigio entre la parte demandante (la naviera) y la parte demandada (el Gobierno republicano) estaba servido.
El procedimiento se resolvió en una histórica sentencia dictada por la Cámara de los Lores (House of Lords) el 3 de marzo de 1938, en la que participaron cinco jueces: Lord Atkin, Lord Thankerton, Lord MacMillan, Lord Wright y Lord Maugham. La Cámara de los Lores decidió en el caso del buque español que el Gobierno republicano tenía derecho a mantener la posesión del CRISTINA. La ley inglesa quedó perfectamente descrita por Lord Atkin: “The foundation for the application to set aside the writ and arrest of the ship is to be found in two propositions of international law engrafted on to our domestic law which seem to me to be well-established and to be beyond dispute. The first is that the courts of a country will not implead a foreign sovereign. That is, they will not by their process make him against his will a party to legal proceedings, whether the proceedings involve process against his person or seek to recover from him specific property or damages. The second is that they will not by their process, whether the sovereign is a party to the proceedings or not, seize or detain property which is his, or of which he is in possession or control. There was been some difference in the practice of nations as to possible limitations of this second principle as to whether it extends to property used only for the commercial purposes of the sovereign or to personal private property. In this country, it is, in my opinion, well-settled that it applies to both.”
Por su parte, Lord MacMillan reconocía que, “…this action, which is directed to take -ultimately, if necessary by force-, a Spanish ship requisitioned for public purposes by the duly recognized Government of Spain and lying in a British port out of the possession of that Government cannot be allowed to proceed in the Courts of this country.” En la discusión sobre el principio de territorialidad, Lord MacMillan añadía: “It is an essential attribute of the sovereignty of this realm, as it is of all sovereign independent states, that it should possess jurisdiction over all persons and things within its territorial limits, and in all causes civil and criminal, arising within these limits”.
En una de las muchas sentencias posteriores que guardan relación con la inmunidad, concretamente una dictada años después por la Corte de Malasia, se puede encontrar la siguiente afirmación: “The high water mark of the absolute doctrine of the immunity is found in the judgement of Lord Atkin in Compania Naviera Vascongada v SS Cristina.” Todo un referente.
Durante la Guerra Civil española, la naviera perdió dos de los nueve buques con que contaba a su inicio: ARMURU y CONDE DE ABÁSOLO. El CRISTINA finalmente partió de Cardiff el 12 de abril de 1939 en lastre con rumbo a Bilbao, incorporándose a la naviera cuatro días más tarde. Fueron pasando los años, sin mayores incidencias que reseñar, y en 1952, el CRISTINA fue vendido a Santiago Oller Martínez y otros (Naviera Santiago Oller y cía.), de Bilbao, manteniendo el mismo nombre. En 1964 lo adquirió Administración del Vapor “Cristina” (Naviera Urbasa), de Bilbao conservando igualmente su nombre. Todavía navegaría un buen número de años hasta su desguace en Santurce, operación que se realizó entre el 28 de julio de 1973 y el 14 de octubre de 1974.
Mi agradecimiento a José Luis Díaz Campa.
Foto 1.- El CRISTINA atracado por su costado de estribor (archivo Manuel Rodríguez Aguilar).
Foto 2.- Nuestro protagonista navegando en lastre (archivo Fernando García Echegoyen).

Etiquetas:

sábado 15 de noviembre de 2008
EL CAPITAN SEGARRA Y EL VAPOR MARIANO BENLLIURE
Ya comente, que, afortunadamente los ayuntamientos, puertos o intereses particulares, a veces, editan pequeños trabajos sobre historia marítima con mayor o menor rigor y con mayor o menor fortuna. Casi siempre, estas pequeñas obras de arte, resultan de un gran valor histórico porque aportan un conocimiento, datos y documentos locales imposibles de alcanzar para los que generalizamos.
Buscando en Internet encontré la página web La Vila Joiosa y La Mar, Historia y Personatges. Investigación Histórica de Hechos y Personajes Relevantes en el Mundo de la Náutica en la Vila Joiosa (Alicante). Su webmaster Pere Garcimartín me ha dado permiso para transcribir su artículo sobre el Capitán Segarra y me ha dicho que dentro de poco lo ampliara con más datos sobre el naufragio. Esperamos con impaciencia su relato. En su página los estimados lectores encontraran anécdotas sobre esta hermosísima villa alicantina y unas fotos de gran calidad. Espero que la amplié mucho y podamos disfrutar con aquella Vida Marítima. Leamos pues de la mano de Pere Garcimartín: El 11 de marzo de 1.870 nació en la Vila Joiosa José Miguel Segarra Segarra, descendiente de marinos, desde muy joven despertó en él la vocación por la profesión marinera, fue piloto en buques de vela, pasando más tarde a desempeñar el cargo de capitán en varias compañías navieras como "Cartagenera" "Valenciana de Navegación" y "Vapores Correos de África". No sería de extrañar que hubiera sido alumno de nuestro estimado profesor Miguel Gonzalez Aveño. A la edad de 45 años, en 1.915 era el capitán del vapor mercante "Mariano Benlliure" que en varias ocasiones transportó cargamento de naranjas de Valencia a Inglaterra y volvía con carbón. A finales de diciembre de ese año, durante la Primera Guerra Mundial, zarpó del puerto de Liverpool (Inglaterra) y ya en alta mar tuvo que hacer frente a un violento temporal.El radiotelegrafista empezó a cursar noticias que mostraban la gravedad de la situación, parte de la tripulación se había lanzado al mar en los botes salvavidas. Desde la costa se hicieron a la mar los servicios de salvamento, el barco escora peligrosamente y la situación se vuelve desesperada. La Compañía de Correos de África, propietaria del barco, reunidos sus directivos para realizan un seguimiento de los hechos, dan instrucciones al capitán para que abandone el barco. Segarra se niega de plano, alegando que salvaría su barco o perecería con él.El último cablegrama decía lo siguiente "A la vista del faro de Seyllyc, agotados todos los recursos, nos hundimos". Cuarenta y cinco hombres perecieron en el naufragio, y a los pocos días aparecieron en las playas de Inglaterra 2 cadáveres y uno era el del capitan.Un temporal no es suficiente motivo para hacer naufragar un barco de estas características, el "Mariano Benlliure" no era el apropiado para la carga que transportaba siendo un vapor de carga general, el carbón parece que fue el causante de que el barco se fuera a pique.José Miguel Segarra Segarra es otro de los grandes capitanes que se forjaron en La Vila Joiosa en el siglo XIX . Sumaba una sólida formación a una experiencia contrastada bajo unos principios morales de rectitud, disciplina, abnegación y sacrificio Los Ayuntamientos de La Vila Joiosa y Alacant pusieron su nombre a una calle y la Compañía Transmediterránea (que se constituyó por la fusión de la Compañía de Correos de África y varias más) puso el nombre de este marino a uno de sus barcos.José Miguel Segarra Segarra es un referente de honestidad, entereza, integridad y abnegación que son valores tan necesarios como escasos en nuestros días.Agradecimientos: A las nietas de José Miguel Segarra Segarra: Ana María Segarra, Ana Alezais y Ana Izquierdo. Han facilitado nuevos datos y las fotografías. A Carlos Llorca Baus: Escritor ya fallecido que en su libro "La Vila del Mar" narra el naufragio del "Mariano Benlliure".
El buque había sido construido en Aberdeen, en los fantásticos astilleros, como todos los ingleses, de Hall, Russell & Co. Su número de grada, 301. Botado el 6 de octubre de 1.896 y entregado a sus armadores el mismo mes, ya que los vapores se botaban prácticamente listos para su entrega. Su nombre Inyati. Su armador en origen, J.T. Rennie & Son, de Aberdeen también.
John Thomson Rennie tuvo su primer buque, el Samson, en 1.845 y sus líneas marítimas conectaban la metrópoli con la India, Australia, Sudáfrica y Madagascar.
Muere en 1.878 y sus tres hijos, John, Alexander y David se unen a su tio George para seguir los negocios maritimos. Los buques de la compañía tenian nombres de origen Zulu u otros que empezaban con In. Uno de ellos, construido en 1.896, el Inyati, es vendido en 1.911 a Charente Steamship Co. y un año mas tarde es comprado por la Compañía Valenciana de Vapores Correos de Africa.
Sus características técnicas, según el Lloyd´s Register of Shipping de 1.904-1.905 eran las siguientes: SparDeck; vapor a hélice con casco de acero; 1 cubierta corrida; señal distintiva como Inyati, PMHC; registro bruto, 2.516 toneladas; under deck, 2.336 toneladas; registro neto, 1.600 toneladas; clasificado por el Lloyd´s Register of Shipping como + 100 A1: construido en 1.896; 310.7 pies de eslora entre perpendiculares; 40.2 pies de manga; 17.5 pies de puntal en bodega; 18.7 pies de puntal a cubierta; franco bordo, 5 pies 6 ½ pulgadas; puerto de matricula, Aberdeen; longitud del castillo de proa, 35 pies, longitud de la superestructura a popa, 92 pies; maquinas construidas por may & Russell & Co. de Aberdeen; maquina alternativa de triple expansión; diámetro de los cilindros, 24 ½, 40 ½ y 66 pulgadas, para una carrera de 45 pulgadas; presión de trabajo, 180 libras; potencia nominal, 402 caballos; 2 calderas (DB, ¿donkey boilers?), 12 hornos; superficie de parrilla, 239 pies cuadrados; superficie de calefacción, 7.278 pies cuadrados.
El buque es nombrado en honor del escultor valenciano Mariano Benlliure. En el impresionante fondo documental que suponen las revistas de El Mundo Naval Ilustrado de 1.898, en su Año II, Num. 25 de 1º de mayo de 1.898, y en un articulo titulado Nuestros Escultores, leemos sobre este ilustre valenciano: Mariano Benlliure y Gil.
Un día (hace veintitrés años de esto) expúsose en Valencia un grupo escultórico de pequeñas dimensiones figurando la Cogida de un picador. La verdad, la maestría y la expresión que daban una vida extraordinaria á la trágica escena representada admiraron á los inteligentes, pero el asombro creció de punto al saberse que el autor de tal obra era un niño que apenas contaba nueve años de edad, hijo de un modesto industrial del Grao de Valencia y hermano de otros dos jovencillos que demostraban felices disposiciones para el ejercicio de la pintura.
Pues bien, aquel muchachuelo precoz, en vez de malograrse como tantos al formalizar sus estudios en la Academia de San Carlos de Valencia, confirmó plenamente las lisonjeras esperanzas que hiciera nacer su primer obra, y dos años después, en 1877, la estatua ecuestre de D. Alfonso XII afirmaba el concepto de que España podía contar con un escultor más de gran valía y superiores alientos.
La enumeración de sus obras, y por ende de sus triunfos, exigiría un amplio espacio; por esta causa, y por ser muy conocidos los trabajos del popular artista levantino, sólo mencionaré la inestimable figura titulada Un accidente, el grupo en mármol ¡Al agua! y los monumentos de Ribera, D. Alvaro de Bazan, Gayarre, Dª Maria Cristina, el Teniente Ruiz, el Marques de. Campo, D. Diego López de Haro y tantas otras producciones como en España y fuera de ella justifican los innumerables éxitos obtenidos por sus obras doquier se hayan presentado.
En la Exposición de Bellas Artes de 1895, Mariano Benlliure vio consagrada su fama por la más alta recompensa oficial á que puede aspirar un artista, pues el Jurado le votó para la medalla de honor que, desde los tiempos en que el insigne Pradilla la obtuviera, quedaba sin adjudicar en los certámenes nacionales. Justo galardón á todas las obras de nuestro escultor y á la bellísima estatua en bronce de D. Antonio Trueba, producción indudablemente la más inspirada y sencilla que ha salido de manos de Benlliure, el que tal vez por reunir, á más de los conocimientos especiales de su arte, los de un consumado pintor, ha incurrido en algunas obras en cierto exceso de imaginación que varios críticos han creído poco en armonía con las exigencias de la escultura monumental.
Volviendo a la catástrofe en si, en la revista La Vida Marítima, Año XVIII, Num. 619 de 10 de marzo de 1.919 leemos: El naufragio del M. Benlliure.- Honrando á los héroes.- Se ha cumplido el tercer aniversario del naufragio del vapor M. Benlliure, en cuyo siniestro perdieron la vida todos sus tripulantes y con ellos el heroico Capitán Segarra.
El M. Benlliure formaba parte de la flota de la Compañía valenciana de vapores correos de África y era un hermoso buque, que honraba el pabellón que le protegía. En viaje de Glasgow á Génova fue sorprendido por uno de esos temporales de extraordinaria intensidad y duración que con tanta frecuencia se desarrollan durante el invierno en las costas de Inglaterra, temporal que debió ocasionarle graves averías á juzgar por los radiogramas que el buque envió desde el Canal de San Jorge, anunciando que corría serio peligro, confirmado por última vez en lacónico radiograma del Capitán Segarra, diciendo que á la vista del faro de Scilly se hundía con el buque de su mando.
Si la opinión pública pudiese apreciar, al igual que los profesionales, el esfuerzo sostenido por la tripulación de dicho buque contra los elementos desencadenados en mares tan tenebrosos como los de aquellas latitudes, se daría cuenta exacta de la lucha afrontada, lucha titánica y desigual en la que tanta parte habrá tomado ese noble y generoso estímulo del hombre de mar, que antepone siempre al peligro el sagrado cumplimiento del deber, puesto en todo momento al servicio y en defensa de las vidas de sus connavegantes y de los cuantiosos intereses confiados á su pericia y á su honor inmenso sacrificio y el valor con que él y sus compañeros aceptaban una muerte espantosa é inevitable, sin la menor esperanza de auxilio.
Fresco aún el recuerdo de la amargura con que esta desgracia embargó nuestro ánimo, queremos en estos renglones rendir un tributo de respeto y admiración á aquellos héroes, cuya gratitud, en nombre de todo el personal marítimo, al actual Director de la Compañía Transmediterránea D. José J. Dómine, que entonces dirigía la empresa á que perteneció el M. Benlliure, por su altruismo con las familias de los náufragos y por su generosa iniciativa de dar el nombre de Capitán Segarra, al primer buque de los que construía la Compañía que dirige.
Al enaltecer el Sr. Dómine la memoria del Capitán Segarra, se enaltece á sí mismo, porque sin su espontánea iniciativa, el malogrado Segarra pasaría al olvido, como uno de tantos héroes anónimos del mar.
Cuando contemplamos esos monumentos que los pueblos erigen á hombres eminentes, se nos ocurre considerar con cuanto estímulo cincelaría el artista un trozo de marmol, inspirando su genio para glorificar la grandeza del héroe y la virtud del mártir, en la epopeya escrita a costa de su vida por el capitán del Mariano Benlliure.
Firma el artículo Antonio López Perea.
Para finalizar hablaremos del Boletín Náutico; un faro en una noche oscura. En unos tiempos en que la Marina Mercante estaba injustamente militarizada –un tema que produjo mucho debate hasta su afortunado final- una revista de estas características, con un marcado acento de reivindicación social, era una rara avis que documentalmente representa hoy en día una gran fuente de información sobre la realidad social de aquellos durísimos años. Laboralmente hablando. Algunas de las fotos de este artículo están extraídas de esta revista, a la que dedicaremos un artículo en exclusiva y aprovecharemos para hablar de autores actuales preocupados por el estudio de las relaciones laborales en el ámbito marítimo en las fechas que nos ocupan.
Foto 1. El Capitán Segarra y su familia. De la pagina web La Vila Joiosa y La Mar, Historia y Personatges. Investigación Histórica de Hechos y Personajes Relevantes en el Mundo de la Náutica en la Vila Joiosa (Alicante).
Foto 2. Foto del Mariano Benlliure cargando fruta. Seguramente en Valencia. La foto es un extracto de la portada del numero 165, Año XV, de la revista Boletín Náutico, de marzo de 1.916.
Foto 3. Portada de la revista Boletín Náutico, de marzo de 1.916. Órgano de la Asociación Náutica Española.
Foto 4. Otro detalle de la misma portada. El Capitán Segarra.
Foto 5. Foto de muy mala calidad del Mariano Benlliure. Seguramente el día de la presentación de la flota de la Compañía Valenciana de Vapores Correos de África. De la revista La Vida Marítima. Año desconocido.
Foto 6. El escultor Mariano Benlliure. De la revista El Mundo Naval Ilustrado. Año 1.898.

Etiquetas:

lunes 10 de noviembre de 2008
EL BERGANTÍN-GOLETA DRAKA, DESPUES MARIA ELISA
Agustí Maria Vilá i Galí nació en Lloret de Mar en el año 1.922 en el seno de una familia de antigua tradición marinera.
Estudio en la Escuela Especial de Ingenieros Industriales de Barcelona, donde obtuvo el titulo de la especialidad en 1.948.
En 1.962 se le otorga el titulo de Doctor, titulo recientemente instituido, con una tesis sobre “Dipósits en la Infraestructura d´un Forn Siemens Martin Alimentat amb Ferralles de Baixa Qualitat”.
En 1.971 se diploma en un curso de Administración de Empresas por la I.E.S.E.
Alcanzo el grado de teniente en la Escala de Complemento de la Armada, en el cuerpo de Ingenieros de Armas Navales.
Obrer Major de la Confraria de Sant Elm de Lloret de Mar.
Se jubilo en el año 1.987 al cumplir 65 años, interesándose desde ese momento por el pasado marinero de su ciudad natal. De esta manera en 1.983, y editado por la Confraria de Sant Elm, publica su primer trabajo bajo el titulo Les Nostres Veles, anecdotario de algunos de los buques construidos en los astilleros de Lloret de Mar.
Al año siguiente vuelve a editar una segunda parte de Les Nostres Veles, con prologo de mi viejo y querido profesor Laureá Carbonell i Relat, algunos de cuyos inestimables apuntes y notas sobre la Vida Marítima pueden encontrarse a veces en la Revista General de Marina.
En el año 1.989, publica Navegants i Mercaders, dentro de la colección Club Marina-Casinet, y dentro de la colección Es Frares, patrocinado por el Ajuntament de Lloret de Mar aparece el inigualable La Marina Mercant de Lloret, Segles XVIII i XIX, con prologo de Josep Maria Pons i Hurí.
Una obra de arte para todos los que nos gustan las pequeñas historias de aquella increíble marina de vela catalana. Aquellos tiempos de gloria.
De este libro fabuloso, ISBN: 84-606-0697-X, traducimos y transcribimos la historia del bergantín-goleta Draka, que después seria el Maria Elisa: Caracteristicas: se desconocen; arqueo, 200 toneladas; astilleros, de Malgrat; mestre d´aixa, Joan P. Ferrer; fecha de inscripción, 1.851; Parçoners (dueños a la parte): En el año 1.860 la propiedad de la nave se repartia asi- Silvestre Austrich i Colomer, 6/20. Joseph Cascante i Anglada, de Barcelona, 14/20; costo, se ignora el costo de construcción; capitanes, Silvestre Austrich i Colomer, Salvador Suris, Tomas Austrich y Mariá Roig i Sisa. Cesiones: 28-08-1.860. En subasta publica es adjudicado a Joseph Cascante i Anglada por 10.000 pesos fuertes.
30-08-1.860. Joseph Cascante i Anglada vende ¼ de la propiedad.
18-04-1.861. La propiedad del buque se reparte de la siguiente manera; Solá, Carbonell y Cia, de La Habana, ¼; Joseph Cascante i Anglada, 2/4; Salvador Surís, ¼.
29-03-1.862. Salvador Surís vende su participación a Mariano Roig i Sisa, segundo piloto, de la matricula de Barcelona, por 1.500 pesos fuertes.

23-03-1.866. La propiedad del velero es la siguiente: Francisco Gumá y Cia. De Matanzas, ¼; Bonaventura Austrich i Colomer, ¼; Mariano Roig, ¼; Rius Hermanos, de Tarragona, 1/8; Joseph Cascante i Anglada, 1/8, que la cede a sus creditores.
20-04-1.866. Rius Hnos. de Tarragona venden su 1/8 a Bonaventura Austrich i Colomer, por la suma de 1.300 pesos fuertes.
18-06-1.866. Mariano Roig i Sisa vende su ¼ a Bonaventura Austrich i Colomer por 1.850 pesos fuertes. Bonaventura Austrich i Colomer cede 1/8 a Vicenta Montané i Avellan y 1/8 a Rius Hnos. de Tarragona, por el precio conjunto de 2.500 pesos fuertes.
El 19 de mayo de 1.870 se autoriza el cambio de nombre de Draka por el de Maria Elisa. Se desconoce el fin de esta embarcación.
Extraordinario Agustí Maria Vilá y Galí. Todo un desafió para algún autor experto en la navegación a vela catalana el descubrir el final del pequeño velero, que como se ve mucho anduvo por aquella Cuba colonial.
Foto 1. Bergantín-goleta Draka. Fotografia del buque en el puerto de Barcelona. Gentileza del Sr. Romá Maura i Arbó. Del libro La Marina Mercant de Lloret, Segles XVIII i XIX.
Foto 2. Ya como Maria Elisa. Cuadro de Pineda. Gentileza del Sr. Romá Maura i Arbó. Del mismo libro.

Etiquetas: